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un hombre en la orilla del mar de rodillas cubierto por el agua hasta el pecho y de su puño escapando arena del lecho

Libera tu Mente para Pinchar: Por Qué Menos es Siempre Más en la Cabina

filosofía jose deover reflexiones técnicas dj Aug 09, 2025

Trabajar con música es complicado. Para mí, es como zambullirse en el mar y atrapar un puñado de arena del fondo. Por mucho que aprietes el puño, los granos se escapan irremediablemente entre tus dedos. Cuando mezclas dos canciones, sientes esa misma tiranía: la del tiempo, que no puedes parar, y la del discurso musical, que parece incontrolable.

Pero hoy vamos a hablar de ese "casi". De cómo ese pequeño margen de control puede convertirse en nuestra mejor herramienta, en un universo entero de posibilidades. Esto es la guerra, y en la guerra hay que hacer lo que sea necesario para que el discurso de nuestras mezclas sea entendible. Y no solo eso: para que sea potente y creativo.

Imagina una canción. No es solo un archivo de audio; es una estructura de una complejidad brutal que activa una de las sensaciones más primarias en nuestro cerebro: el ritmo. Y lo hace a través de un canal físico, el oído, que interpreta las ondas que viajan por el aire. Suena poético, pero es física pura. Lo que hace el cerebro después con esas ondas es otro cantar. A ver quién tiene huevos a explicar eso.

Esta reflexión me persiguió durante años: ¿cómo puedo abarcar algo tan impredecible, abstracto y complejo? No es solo ritmo y melodía; son millones de cerebros articulando un discurso interno, personal y genuino que se resume en "me gusta" o "no me gusta". O, para lo que nos ocupa: "este DJ me encanta" o "este DJ es un coñazo".

Es mi opinión, y quizá tú tengas otra, pero para mí, la creación o manipulación musical es la forma artística más compleja que existe. Ahora bien, ¿cómo podemos hacer fácil lo difícil?

SIMPLIFICANDO.

Y para simplificar, primero tienes que conocer a tus enemigos.

 

Enemigo nº1: La trampa de la tecnología

 

Pioneer DJ, y otras marcas, quieren vender máquinas. Y no todos podemos ni debemos comprar el último modelo que vemos en Tomorrowland. De hecho, si te fijas, los equipos que usan los profesionales allí son tremendamente simples. Se olvidan de stems, del remixer de turno, de samplers y de mil funciones más. Cada vez se ven menos módulos de efectos externos, porque los que traen las mesas de gama alta (como una A9 o una NXS2) son una auténtica pasada.

Un equipo profesional es como ese Porsche 911 de carreras, casi desguazado, que solo lleva lo imprescindible para volar en el circuito. En cambio, si miras un controlador como el Pioneer DJ GRV6, está hecho para impresionar y calentarte la cabeza. Te engaña. Quiere que pienses que para pinchar necesitas usar funciones inútiles que maquillan como el siguiente bombazo generacional. No pueden vender la misma DDJ-1000 toda la vida, así que inventan. Y lo único que les queda es añadir más pantallas, más funciones de patio de colegio y una mezcolanza de técnicas pilladas por los pelos que vienen del mundo de la producción musical.

Ojo, no digo que no produzcas tu música. Digo que son mundos paralelos. Puedes producir y luego pinchar esa producción. Pero no necesitas las herramientas de un productor en mitad de una cabina.

Resumiendo: compra el equipo más efectivo para pinchar, no el que más botones tiene. Mi recomendación si empiezas o quieres centrarte: Pioneer DJ FLX4. Si quieres un todo en uno profesional: Pioneer DJ XDJ-RX3 o AZ.

Si ya tienes un equipo que no está en esta lista, haz una cosa: ignora todo lo que no sirva para que la gente baile. Recuerda que a ellos se la suda si tu mesa puede hacer stems. Dedícate a entender cómo funcionan las canciones y a controlar el discurso con su único catalizador: la energía.

 

Enemigo nº2: El espejismo de YouTube

 

YouTube puede ser uno de tus mayores enemigos. Ten claro que un DJ que se graba para un Short o un Reel va a sobrepinchar. Hará lo que haga falta para capturar tu atención en 15 segundos. Esa plataforma promueve la alabanza al DJ, convirtiendo la sesión en un acto de admiración y embelesamiento.

Esa idea está a años luz de lo que significa pinchar de verdad. Pinchar es un acto de generosidad. Es crear un vínculo primigenio y genuino en la sala donde la música, el DJ y el público se funden en una unidad armónica. Fíjate que no he hablado de equipos ni de tecnología. Porque eso es solo la herramienta.

La tecnología no puede marcar tus decisiones. Y nosotros, los DJs, somos servidores. Profetas de una maravillosa religión cuya única misión es promulgar la palabra divina que nos hace libres.

Quédate con esa palabra: LIBERTAD.

 

El camino a la libertad: Cómo controlar la arena entre tus dedos

 

Ahora sí, hablemos de ti. De lo que tiene que pasar por tu cabeza y, sobre todo, de lo que tienes que desechar para empezar a pinchar de verdad.

La respuesta ya la sabes: SIMPLIFICA.

  1. Las canciones son bombas de energía. Una canción solo es una "canción" cuando la eliges en Beatport. Ahí la tratas con mimo, la estudias y la clasificas con un objetivo. Por ejemplo: "Esta sesión es para la comunidad de Overtónica, el estilo será Progressive oscuro con tintes atmosféricos, sin vocales". Perfecto. Ya tienes tu primer filtro. Solo descargarás temas que encajen en esa definición. Una vez que esos temas están en tu pendrive, ya no son canciones. Son bombas de energía. Simplifica tu pensamiento: ¿la energía está bajando? Necesito meter una sección de alta energía. ¿La nueva canción está cogiendo fuerza? La antigua tiene que empezar a cederla. ¿Funciona? Sí. Continúa. ¿Va a dejar de funcionar? Sí. Cambia los roles. Ya está. No le des más vueltas. Tus mejores amigos serán los bucles, los hot cues y las cuentas progresivas y regresivas.

  2. Estructura tu sesión, ponlo fácil. Dite a ti mismo: "Voy a grabar una hora".

    • Inicio: Elige una canción con gancho.

    • Final: Elige un cierre que sea emblemático. Épico, humano, orgánico, que forje un recuerdo imborrable en el 100% de tu público.

    • El medio: Aquí es donde entregas lo que esperan. Olvida los warm-ups si el concepto no lo pide. Sé fiel a la idea general de la sesión. Enlaza canciones de forma armónica, busca solidez, entrega energía constantemente. No regales ni un solo beat, suma, suma y suma.

    • El giro de guion: En el último tercio de la sesión, rómpelo todo. Destruye lo que has construido, da un giro inesperado y vuelve a construir desde cero, pero con una energía nunca vista hasta ese momento. Entrégalo todo para que se vuelvan locos.

Sé listo. Olvídate de las máquinas, de los vídeos de Instagram y de cualquier otra cosa. Tu único objetivo es liberar tu mente y simplificar. Cuando te conectes de verdad con la música y con tu público, serás el mejor DJ que puedes llegar a ser.

Porque recuerda: esto no trata de ti.

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